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Entrevista a FITO CABRALES
Ni las giras mastodónticas ni el disco de diamante por más de un millón de copias despachadas de su discografía con Fitipaldis... Nada parece haber quebrantado su espíritu de paisano cercano y de charlatán loco por contar historias "para llegar al mayor público posible".
'Antes de que cuente diez' es su quinto disco de estudio y la celebración de 20 años de carrera musical, desde que empezase con 'Platero y Tú' en la segunda hornada del rock urbano.
Un álbum en el que vuelve a reclutar a sus habituales Javi Alzola (saxo), Joserra Senperena (piano y Hammond) y Carlos Raya (guitarras y dirección musical), a los que se unen para la ocasión el batería Pete Thomas (ex miembro de los Attractions de Elvis Costello y colaborador de Suzanne Vega, Sheryl Crow, Fito Páez, Los Lobos y John Paul Jones) y de Andy Hess (bajista de Gov't Mule y colaborador de The Black Crowes, Joan Osborne, David Byrne y Tina Turner)
Pregunta.- ¿Qué tiene 'Antes de que cuente diez' que no tengan sus otros discos?
Respuesta.- Pues que, al final, nos quedamos todos baldados, porque ha sido un disco muy intenso, el que más energía nos ha consumido tanto a mí como al resto del equipo. El sonido no es que haya variado demasiado. Es verdad que ha habido músicos que no son habituales, pero el proceso ha sido más o menos el mismo. Arrancamos con calma, haciendo una maqueta en Madrid, y, de ahí, derechos al estudio Du Manoir de Las Landas para grabar. En este caso, lo mezclamos en Nueva York porque el productor Joe Blaney era de allí y quería estar con sus cacharros. Bueno, y también porque queríamos ir a comprar unas guitarras.
P.- ¿Podría definir cómo es el nivel de satisfacción que tiene en este momento?
R.- El último disco es siempre el que más te gusta, porque cada vez te aproximas más a lo que andas buscando... aunque nunca llegarás a alcanzarlo. Grabando siempre se aprende un poquito, no tanto en lo de hacer canciones sino en el sonido y la producción. En mi caso, siempre me fijo en aquellas cosas que tenía que haber hecho y que no hice... Soy capaz de disfrutarlo, pero hay cuatro o cinco momentos en los que digo "Uuuy" (se lamenta como cuando un balón pega en el larguero).
P.- Hay canciones, como la que da título al álbum, 'Tarde o temprano' o '14 vidas son dos gatos' que recuerdan bastante al Boss, quizás por el saxo...
R.- Aunque no tengo a Springsteen como referencia, bienvenida sea la comparación. Si bien los temas que hacía antes solían estar llenos de solos, en éstas hemos querido usar la banda como hace él, que todo suene más junto y más grande. También puede sonarte porque siempre me quedan canciones largas; las de los Ramones no me salen.
P.- ¿Necesita sufrir? Al principio sacaba inspiración de los pasotes de 'speed'.
R.- Si estás muy mal, muy mal... no hay hijoputa que escriba. En mi caso, no funciona eso de que compones mejor cuando estás totalmente en el agujero... porque no tengo el cuerpo para coger una guitarra. Pero, por otra parte, cuando los músicos hacemos canciones, siempre buscamos que nos pase algo; y no digo que tenga que ser necesariamente malo. Es mas lógico cantarle a las cosas que no han estado bien y sacas más conclusiones de los tropiezos. No sabría cantar a la alegría o al optimismo pleno.
P.- En las letras, ¿ha encontrado ya su lenguaje poético?
R.- Me encanta escribir canciones, pero también me da pánico porque me sigue costando horrores hacer letras. Me pasa en cada disco que, al final, tengo la sensación de que jamás podré hacer otras 10 piezas. No me atrevo a llamarlo poesía. Sobre todo, porque la gente que escribe poesía tiene mucha facilidad, mientras que lo mío es a base de cabezonería. Es verdad que con el paso del tiempo he ido cogiendo un método y que éste tal vez consista en hacer canciones que funcionan por frases, más que por historias.
P.- ¿Casi un millón de asistentes a su anterior gira intimidan?
R.- Los números siempre asustan un poco. Y, si te lo dicen de golpe, como en este caso, pues más. Tampoco conviene pensar mucho en eso porque te puedes volver un poco idiota.
P.- Pero usted no parece haberse vuelto idiota.
R.- Tampoco es demasiado complicado. El hecho de la fama, por si solo, no tiene por qué trastocar una vida. Depende más de cómo sea cada uno. Yo soy muy sociable, pero hay gente que parece muy lejana y estrellona, cuando en realidad son muy vergonzosos y les dan miedo muchas cosas. También es verdad que el ambiente donde vives te puede influir más. Es decir, que si yo estuviese en una gran ciudad, hubiese sido distinto. Pero como vivo en un pueblito, en Guernica, el éxito no es algo que vea en el día a día. Dejo de ser el cantante y paso a ser el padre o el vecino. Por último, tiene que ser genial empezar y pegar el pelotazo, pero eso sería como si tu primer coche fuese un Porsche Carrera. Tengo la suerte de que todo esto no me ha llegado muy joven y que ya he cumplido mis 43 añitos. Si no, me hubiese perdido en el camino.
P.- ¿Cómo ve su trayectoria desde la perspectiva? ¿Le gusta?
R.- Todos miramos atrás, da igual que seas músico o camarero, para ver si estás en el sitio en el que querías estar. Y está bien hacerlo, aunque no se trate de la memoria histórica. En mi panorámica personal, me siento un privilegiado. Platero Y Tú lo empezamos con cuatro amigos a los que nos gustaba tocar y al final grabamos un montón de discos y dimos un montón de conciertos, empezando por garitos chiquitines y luego haciendo la ruta del rock por España. Con Fitipaldis, algo parecido: empecé tocando en bares, luego en salas y ahora en pabellones. Llevo con mucho orgullo mi historia y disfruto lo que me sucede. Cada vez que se encienden las luces de un recinto, soy consciente de que eso no es fácil. Del mismo modo, cada vez que no tengo que cargar los cuatro amplis, me acuerdo de cuando lo tenía que hacer.
P.- ¿Y cuándo le preguntan por Platero Y Tú?
R.- El tono de la pregunta siempre tiene la respuesta. Hay gente que te lo dice sabiendo que no es posible una vuelta y hay quien lo pregunta convencido de que sí podría pasar. En el fondo, me sienta bien. Es estupendo que una banda que lleva tanto tiempo muerta no se haya olvidado. Me preocuparé cuando descubra que hay mucha más gente a la que le gusta Platero Y Tú que la que sigue a Fito y Fitipaldis. Pero, como siempre he encontrado a alguien delante de mí que está dispuesto a escuchar, no me ha preocupado demasiado. La gente de mi edad, al final va siguiéndome. Pero el chaval que tiene ahora 18 años y que no vio a Platero ni a las bandas que estábamos en aquella época, le pasa como a mí con la Creedence. No les va a poder ver en directo pero, para ese chaval, Platero está vivo, porque lo acaba de descubrir.
P.- Sigue sin querer meter temas políticos o sociales en sus canciones. Sólo amor.
R.- Si alguien es activista de Greenpeace y, aparte, músico, pues está claro que va a hablar de proteger la selva y sobre temas relacionados con la naturaleza. Y me parece estupendo. Pero, a mí, lo que me impulsa a quedarme una noche escribiendo es mi vida... y me lo quiero contar. ¿Cómo me voy a mentir a mí mismo? Además, no encuentro cura fuera de este tipo de canciones, no sería un bálsamo si me pongo a pensar en política. Es que no vale para nada. Una canción puede cambiar el alma, el estado de ánimo de las personas. Si estuviese tan claro que se puede cambiar el mundo, a lo mejor dejaría la guitarra y cogería un fusil. Pero el mundo no tiene arreglo. Muchas veces se piensa que los músicos tenemos un poder que en realidad no está en nuestras manos. No, y no: sólo hacemos canciones. Hombre, si te llamas John Lennon, a lo mejor tienes más poder y puedes conseguir que un lema se escuche durante una temporada, pero eso no cambiará nada. Además, este tipo de comportamientos me suelen dar un poco de miedo, porque cuando alguien grita mucho luego no suele hacer nada.
P.- ¿Qué tal es su público?
R.- Muy variopinto. Cuando voy por la calle, me saludan los niños. No sé si, como soy pequeño, piensan que soy un crío también (risas). Ahora en serio, me acojona un poco cuando veo a la gente en los conciertos y pienso que, tal vez, soy lo único que tiene toda esa gente en común y que cuando salgan del recinto cada uno volverá a su vida y no volverán a encontrarse nunca más.
P.- Con Platero Y Tú decía que «Hay poco rock'n'roll» y, ahora, «Qué necesario es el rock'n'roll».
R.- La frase exacta es: "Qué necesario es el rock'n'roll. Qué prescindible el cuero". ¡Ojo!, y me encantan las chupas de cuero y las botas. Pero a veces pesa más todo lo que rodea el rock'n'roll que la propia música, y buena parte de culpa la tenéis los medios de comunicación, que prestáis más atención a los pasotes de droga y a las pintas de los grupos que a su sonido. No es un asunto tan trivial. Las personas que consumimos música no nos imaginamos un día sin poner un disco, porque tiene ese poder de que dejes de ser una piedra y empieces a sentir.
Articulo visto en: www.gamersmafia.com



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